
Los tatuajes suelen generar algún tipo de molestia si no se emplea ningún tipo de analgésico o anestésico. Para que el tatuaje luzca perfecto, la tinta ha de penetrar en la piel, lo que inevitablemente se consigue a través de un inyector que provoca cientos de pequeñas perforaciones sobre el tejido.
Pero hay zonas más sensibles que otras. Factores como el umbral de dolor de la persona, el grosor de la piel o la previa exposición a posibles irritantes, como productos de cosmética o radiación solar, pueden afectar a cómo se perciben ciertas sensaciones cuando el inyector entra en contacto con la piel.
Cuáles son las zonas del cuerpo más sensibles para tatuar
Cuando alguien se va a hacer un tatuaje por primera vez, uno de los consejos más habituales que se le da es que elija una zona del cuerpo donde la piel no sea especialmente fina. Zonas sensibles como la parte posterior de brazos y piernas, las costillas, las zonas íntimas o tobillos son especialmente delicadas. También donde hay poco tejido blando y existe una aproximación clara al hueso, como en dedos, empeines, clavículas o codos, las molestias pueden ser mayores.
Pero, gracias a los servicios de anestesia profesional para tatuajes, que han conseguido democratizar las ventajas de los anestésicos de uso ambulatorio en entornos extrahospitalarios, el dolor deja de ser un problema.
Estos servicios profesionales son los grandes aliados de quienes sufren a causa del miedo al dolor. Aunque en ocasiones el dolor en sí mismo es menos grave que la ansiedad que produce el no saber cuánto va a doler, lo cierto es que, en algunos casos, puede ser un problema muy incapacitante para quien lo sufre. Y la anestesia profesional para tatuajes actúa en ambos frentes, suprimiendo el dolor y acabando con el miedo a sentirlo.
Por tanto, para quien quiera tener claras las zonas más sensibles del cuerpo para tatuarse: dedos de las manos, dedos de los pies, codos, hombros y parte baja del cuello, costillas, zonas íntimas (incluyendo ingles) y empeine de los pies suelen ser las zonas donde el dolor se deja sentir con más intensidad durante una sesión de tatuaje.
A quién recurrir en caso de querer utilizar anestesia
Los tratamientos profesionales con anestesia para tatuajes sólo los pueden administrar un equipo profesional de anestesistas cualificados y con experiencia. Sedalux está formado por un equipo de anestesistas debidamente formados, con experiencia en el sector, que llevan a cabo el estudio preliminar y la administración de los anestésicos con la máxima profesionalidad.
Sedalux es, como se puede leer en https://sedalux.es/ink/, la primera clínica especializada de España que ofrece soluciones profesionales y efectivas para el tratamiento del dolor gracias a su servicio profesional de anestesia para tatuajes, el cual también se puede utilizar para la eliminación eficaz de tatuajes ya hechos sin dolor ni molestias durante el proceso.
El servicio profesional de anestesia para tatuajes incluye monitorización constante durante el proceso, seguimiento a posteriori para confirmar que la recuperación ha sido óptima y una evaluación completa para descartar posibles incompatibilidades. Todo se hace con las máximas garantías para que el dolor durante una sesión de tatuajes, sobre todo en zonas sensibles, deje de ser un problema.
¿Siempre conviene recurrir a la anestesia?
Es una duda habitual. Lo cierto es que, cuando uno se va a someter a un tratamiento anestésico, existe una evaluación inicial llevada a cabo por anestesistas profesionales para evaluar al paciente, a fin de evitar riesgos para la salud y garantizar una experiencia segura y cómoda cuando se administre. Eso quiere decir que, si un anestesiólogo profesional da su visto bueno, no hay motivos para no recibir anestesia.
Ahora bien, el empleo de anestesia es diferente al de aplicar una crema anestésica. Se trata de un tratamiento mucho más eficaz y rápido que evita sentir cualquier tipo de molestia durante la realización del tatuaje.
Normalmente, los servicios de anestesia profesional para tatuajes de Sedalux se recomiendan a personas que vayan a hacerse un tatuaje de gran tamaño, quienes se quieran hacer uno en zonas sensibles del cuerpo, o quienes sienten un miedo tan intenso al dolor que les resulta angustioso exponerse al inyector de tinta. No obstante, no hace falta estar en uno de estos supuestos para disfrutar de las ventajas del servicio profesional de anestesia para tattoos.
Por tanto, a grandes rasgos, es bastante habitual que casi siempre se pueda recurrir a la anestesia. Además, su uso mejora la recuperación, ya que, al no haber enrojecimiento, no hay inflamación y la recuperación es más rápida.
También es una ventaja para el tatuador, que puede trabajar con más fluidez al no haber movimientos inesperados, tener que hacer pausas a causa de las molestias, ni ver cómo la tensión de los músculos entorpece su labor.










